La crueldad humana, la violencia institucional, las libertades individuales, la pretensión de anular la subjetividad: a 50 años, el film de Stanley Kubrick sobre la novela de Anthony Burgess mantiene una inusitada vigencia.
La naranja mecánica
"En tiempos actuales se trata de omitir lo que es la violencia. En otras épocas, de distintas formas, la violencia era la partera de la historia. Lo que pone de manifiestoes el no ocultar la violencia”, entiende el psicoanalista César Hazaki, autor de, entre otras publicaciones. Para Hazaki, el film exacerba la violencia."La sociedad trata de sacar la violencia que este muchacho tiene y lo que hace es lanzar un indefenso a la vida, alguien a quien lo van a matar.
“Es una técnica comportamental que muestra su propia violencia cuando se violenta la singularidad del sujeto, con dos aristas que me parecen centrales. Una arista es propiamente ética. En la película se plantea un debate: se intenta transformar a ese personaje en alguien bueno. Entonces, lo que se plantea es que si la bondad se escoge, puede estar bien, pero si alguien deja de ser libre, la bondad deja de ser buena.