Correspondencia recién descubierta sugiere que el papa Pío XII, que dirigió la Iglesia católica durante la Segunda Guerra Mundial, recibió información detallada de un jesuita alemán de su confianza que apuntaba que hasta 6.000 judíos y polacos estaban siendo gaseados cada día en la Polonia ocupada por Alemania, lo que socava el argumento del Vaticano de que no pudo verificar los reportes diplomáticos de las atrocidades nazis para denunciarlas.
La documentación de los archivos vaticanos, publicada este fin de semana por el diario italiano Corriere della Sera, podría avivar el debate en torno al legado de Pío y su campaña de beatificación, que está estancada.
La fecha de la carta de Koenig es importante porque sugiere que la correspondencia de un jesuita de confianza llegó a la oficina de Pío en las mismas tres semanas previas a la Navidad de 1942 en las que el pontífice recibió múltiples cables diplomáticos de los enviados británicos y polacos en la Santa Sede que reportaban que un millón de judíos habían sido asesinados hasta entonces en Polonia.