La memoria sensible del palito Laponia es simple y trasladable a otras escenas en las que un sabor, un juego, un perro o una amistad se convirtió en el 'cielo protector' de nuestra infancia. El proyecto que trae la extrema derecha incluye, precisamente...
Laponia: No hay resistencia política sin resistencia emocional
Sigo trabajando, cada tanto, con Phillipe Delerm y sus dos libros sobre pequeños placeres y displaceres . Por muchas razones, pero una de las más importantes es que su trabajo permite volver al mundo sensorial, a nuestros sentidos, a lo que vivimos y experimentamos gracias al gusto, al olfato, al tacto, corporalmente, porque eso es lo que yace bajo todo lo demás.
La memoria guardó el contacto de los dedos infantiles con el papel manteca que cubría al palito y que a veces se quedaba pegado. Los más impacientes comenzaban su chupada y se deshacían de los restos de papel con la lengua, escupiéndolos. La consistencia del palito de chocolate Laponia puedo evocarla ahora mismo. Es parte de lo que soy.